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martes, 3 de diciembre de 2019


El pobre gallo había perdido las plumas tanto correr, intentando escapar del cocinero. Menos mal que los chicos y chicas de 1º A y B le han ayudado.
Con frases bonitas y un toque de color...le hemos puesto un nuevo traje. Mirar que estupendo ha quedado.




Con el vocabulario propio de estas fechas y con nuestro libro fantástico podemos leer y escribir palabras.





viernes, 12 de enero de 2018



Ya tenemos listo otro cuento pensado, escrito y narrado por los chicos del aula Pensar y Hablar. Hoy lo presentaremos en las clases de infantil de primero y de segundo.

Esperemos que os guste.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

Durante este trimestre para el desarrollar el trabajo de las inferencias hemos realizado varios cuentos a partir de cuentos sin texto. En primer lugar veíamos al completo el cuento, varias veces intentando descubrir qué histórianos quería contar. Luego página a página inventamos el relato y también las intervenciones y diálogos de los personajes que intervienen. Hemos sido capaces de inventar historias muy divertidas, con el mismo cuento varias historias diferentes. Además de trabajar las inferencias ¿qué pasa ahora? ¿Qué siente el personaje? ¿Qué crees que hará?... hemos trabajado la escritura en ordenador. Por último la el trabajo ha sido la lectura y grabación del cuento con nuestras voces. El resultado ha sido el siguiente…
Además hemos bajado a clases de infantil para proyectar y contar nuestros cuentos. ¡¡¡Todos contentos!!!








jueves, 19 de mayo de 2016


Marina era una gallina muy fina, sus plumas eran de color yema de huevo, su pico brillaba como el oro, sus ojos relucientes como el sol. Estaba muy orgullosa de sus plumas pero no le gustaban demasiado sus patas color queso. Siempre pensaba en decorarlas con hermosas joyas.
Vivía en una granja cercana a la gran ciudad de Metrópolis, su gallinero era amplio porque vivían en el muchas compañeras. También había un establo, una cuadra y una conejera.
Todas las mañanas, se levantaba temprano, cuando su amigo el gallo daba la señal, se dirigía hacia su nido donde se quedaba sentada hasta que ponía un huevo. Su vida era bastante aburrida y pasaba las horas soñando e inventando historias.
Un día, Marina, se escapó del gallinero con ganas de vivir una aventura. Se dirigió hacia la ciudad y caminando por el camino se encontró un décimo de lotería. No sabía si estaba o no premiado. Así que decidió ir a comprobarlo a la ciudad.
Cuando llegó a Metrópolis, fue a una sucursal de lotería y allí preguntó si ese boleto estaba premiado. Qué sorpresa se llevó cuando le dijeron que era la afortunada de ganar el primer premio: 20.000.000 de euros.


Rápidamente, corrió al banco a cobrar el cheque y con su dinero se dirigió a la joyería más cara, vip y exclusiva de toda la ciudad. Allí los dependientes la trataron muy amablemente y le enseñaron todas sus joyas. Marian eligió: zafiros, rubies, perlas, diamantes, oro… para poner en sus patas, que desde entonces le parecían hermosas y muy distinguidas.
Muy contenta, con la aventura vivida, volvió a su gallinero para contarles a todas sus amigas las gallinas su historia.
Las joyas brillaban con el sol tanto que Marina deslumbraba desde el camino de vuelta a casa.
El granjero enseguida que la vio entrar la agarró, la desplumó y la metió en una olla para hacer sopa. Con sus joyas le hizo un maravilloso regalo a su esposa, que se puso muy contenta.
Así que a la pobre Marina, no le duró mucho tiempo la alegría, y sus compañeras decidieron no salir del gallinero y de su vida de poner huevos.

Ricardo y Marco




miércoles, 11 de mayo de 2016

En el bosque de Hojaverde, vivían un montón de animales. La convivencia entre ellos era buena, tan sólo había un problema: la ardilla Ratatui era muy bromista. Tanto que llegaba a ser un problema inaceptable, porque molestaba a todos los animales del bosque.
Por las noches, cuando los animales dormían, Ratatui se acercaba silenciosamente hasta ellos y les hacía un ruido molesto cerca de su oreja. Chascaba los dientes y también hacía ruidos como si fuera un lobo: auuuuu.
Así que, los animales se despertaban asustados y enfadados porque sabían que era una broma pesada de Ratatui.
Pasaron los días y los animales se reunieron en la madriguera del zorro Luis. Allí comentaron un plan para vengarse de la ardilla. El búho Gustavo, pensó lo siguiente: cuando llegasen los meses de invierno y Ratatui se fuera a hibernar, todos los animales formarían una gran orquesta.
Así pues, durante el verano y el otoño, los animales fueron ensayando con sus instrumentos musicales.
El zorro tocaría el tambor, el búho la trompeta, la hormiga los chinchines, el oso panda la tuba, el ratón la flauta, el mapache el banyo, la serpiente la guitarra eléctrica, el camaleón el piano…

Estaba acabando el otoño y Ratatui se fue despidiendo de sus amigos con sus bromas porque llegaba el invierno y ella iba a pasar una temporadita roncando.
El resto de animales estaban ansiosos porque llegase el invierno y poner en práctica su plan.
Al cabo de unos meses, comenzó a nevar, ya no se veía a Ratatui por los árboles de Hojaverde, había llegado el invierno.
Todas las mañanas bien temprano, la orquesta quedaba justo alrededor del árbol donde dormía Ratatui y a la de tres: comenzaban a tocar canciones como el piqui piqui, opa can stile, el limbo, la gozadera, supermán, no hay dos sin tres y la favorita de la orquesta bajo el mismo sol.
Ratatui primero abría un ojo, luego el otro, luego respiraba muy profundo, abría su boca, gritaba “¿pero qué es esto?” y salía a mirar por el hueco de su madriguera. Veía a sus amigos tocar las canciones y muy enfadada volvía a intentar dormir.
Harta de todos los días lo mismo, decidió construir unas orejeras contra los ruidos. Fue a su despensa, comió una nuez y con la cáscara y una liana, construyó unas orejeras.
La música del DJ zorro era tan fuerte que no le servía para nada. AL final llegó a un acuerdo con sus amigos: ella dejaría de hacer bromas en los meses de verano, primavera y otoño para que en invierno, sus amigos no la molestaran.

HUGO Y  CHRISTIAN





jueves, 28 de abril de 2016

En el zoo Abu, vivía un enorme elefante africano que se llamaba: Guillermo. Todas las tardes, el zoo abría sus puertas y muchos visitantes entraban con ganas de ver a todos los animales.
Los visitantes más pequeños, los niños y niñas, solían llevar en sus mochilas chucherías para comer mientras paseaban.
En ocasiones, alguna de esas deliciosas chucherías acababa en el suelo del zoo. Un día, Guillermo probó una chuche y le encantó su sabor y dulzura. Así que, si no encontraba chuches en el suelo, cuando los niños se despistaban, con su larga trompa aspiraba las chuches de sus mochilas.
Así fueron pasando los días y los meses cuando un terrible dolor de muelas atacó por sorpresa a Guillermo. ¡¡¡¡uyyyyy, que daño!!!
Cuando Luis, el encargado de dar comida a los elefantes africanos, llegó a la zona donde vivía Guillermo, escuchó un gran llanto de dolor.
Luis se acercó a Guillermo y le preguntó ¿Qué te ocurre? ¿te encuentras mal?
-Me duele mucho la muela.
_A ver, abre bien la boca.
_Aaaaaaa.
_¡¡¡Pero si tienes una caríe del tamaño de un plato de sopa!!! Hay que avisar a la dentista rápidamente.
Luis volvió con la dentista del zoo que tuvo que hacerle una limpieza de boca y empastarle esa muela. Recomendaron a Guillermo, no comer demasiadas chucherías y lavarse los dientes diariamente.
Así que, Luis tuvo una genial idea: los niños que visitaran el zoo podrían cepillarle los dientes con un enorme cepillo. Diariamente se hacía un sorteo de niños y niñas y los seleccionados le cepillaban a Guillermo.


Marco Cubillana


miércoles, 27 de abril de 2016


La jirafa Carmen andaba por la selva, buscando a sus amigas porque habían quedado para cenar macarrones a la carbonara.
De repente, apareció el camaleón Marc, que iba en busca de insectos para darle un regalo a su novia Marquisia.
No había nada que le diese más miedo a Carmen que los camaleones. Así que, cuando se encontró de frente a Marc…Carmen trepó rápidamente a un árbol sin hojas que era centenario. El árbol comenzó a inclinarse por el gran peso de Carmen. Entonces se le ocurrió una gran idea: como Carmen tenía un gran culo, se tiró un gran pedo para equilibrar el árbol. Con el gran olor, el pobre Marc se desmayó. Quedó con las patitas hacia el cielo, los ojos abiertos y su boca abierta con la lengua de medio lado.
Desde lo alto del árbol, Carmen avisó a sus amigas con su móvil para que le ayudaran a bajar del árbol.
Enseguida llegaron sus tres mejores amigas: Margarita, Amapola y Girasol. Juntas idearon un plan de rescate: harían una escalera con sus cuellos. La jirafa Carmen bajó por la escalera y ya a salvo miró hacia Marc. Las cuatro amigas sintieron lástima por el pobre camaleón y decidieron llamar a la doctora de la selva: la tortuga Julia. Era una urgencia.
Rápidamente, sin pensarlo dos veces, montó en la avestruzambulancia más rápida del hospital que se llamaba Amparo. Cuando llegaron ante el camaleón la doctora Julia bajó de Amparo y le practicó el boca a boca a Marc.
Al cabo de un rato Marc se despertó y muy enfadado se
dirigió a las jirafas y con una mueca les sacó su larguísima lengua.

Hugo y Christian



Os presentamos un nuevo apartado en nuestro blog, en el que vamos a trabajar la expresión escrita y la escritura creativa. Os mostraremos breves relatos realizados por los chicos del aula en los cuales invitamos a ejercer el derecho de mirar el mundo desde otras perspectivas.